domingo, 13 de julio de 2014

Llamar a la muerte



Llamar a la muerte

Los primeros rayos del sol comienzan a pegar en la ciudad de Cuenca. Al interior de una casa antigua ubicada en el casco colonial, Juana se despierta para cumplir sus labores cotidianas en la universidad. Al ingresar al comedor la muchacha observa que sus padres a más de preparado el desayuno le tienen una sorpresa. ¡Feliz cumpleaños hija! gritan con gran efusividad Cristina y Pablo, progenitores de Juana; espero que este día sea el mejor de tu vida dice Cristina, mientras Pablo le da una caja diciéndole que es su regalo y que lo abra. Con mucho entusiasmo la muchacha abre la caja y observa un medallón. Cristina le dice que ese medallón ha pertenecido a la familia durante siglos y que ahora es suyo, Juana con mucha alegría coge el medallón y se lo cuelga en el cuello, abraza y agradece a sus padres por tan bonito regalo.
En uno de los pasillos de la universidad se observa a Juana que camina con su amiga Vanesa, una de las pocas que tiene ya que ella es muy reservada, de repente se acercan tres muchachos: Francisco, Roberto y Enrique que a su vez son compañeros de aula de las jóvenes,  quienes  invitan a Vanesa a un concierto que se va a desarrollar en la noche, en una plaza contigua a la universidad. La muchacha les agradece por la invitación pero se niega. Juana se queda observando a Enrique mientras se alejan por el pasillo. Cae la noche en la ciudad y se observa que una gran cantidad de nubes presagian un aguacero. Juana se encuentra en su casa, ella esta acostada con un libro en la mano, de repente se asusta porque escucha un trueno.
Los tres compañeros de Juana se encuentran disfrutando de un concierto; entre risas, cervezas y música transcurre la noche, esto mientras comienza a caer una fuerte lluvia. Juana por su parte se encuentra descansando en su habitación; los muchachos pasados de copas caminan por una amplia vía. Enrique sigue su camino por la calle mientras sus dos amigos pasan un puente. La lluvia cae incesantemente Roberto no puede caminar ya que está totalmente ebrio, Francisco trata de hacerlo reaccionar, truenos y rayos se escuchan como si el cielo se fuera a caer. Francisco escucha un sonido mira a su alrededor tratando de descubrir de donde proviene, a cada instante el sonido se hace fuerte, mira al cielo ve que pasan volando decenas de cuervos, el aleteo es fuerte como si tratasen de huir de algo.  Francisco observa una silueta que parece caminar hacia él, a pesar del fuerte ventarrón  logra observar a una mujer alta y cubierta el rostro. La misteriosa  mujer se detiene y de su boca sale un grito muy fuerte y agudo que hace que  Francisco se agache tapándose los oídos.
En ese instante la lluvia deja de caer, Francisco se destapa los oídos, la mujer como por arte de magia desapareció en ese momento, el muchacho escucha los frenos de un vehículo y el sonido de un fuerte golpe,  las luces se apagan. Las luces de una linterna alumbran en la oscuridad de la noche, un vehículo destrozado y virado en la calzada, un poste caído y observamos a Roberto amigo de Francisco tendido en el suelo ensangrentado.
Amanece, vemos a Juana que se despierta y que se levanta con dirección al baño, al mirarse al espejo observa que su cabello está húmedo como si se lo hubiese mojado, se sigue observando, mira sus pies y se impresiona al ver que están cubiertos de tierra. En ese instante imágenes de un puente, lluvia, un auto destrozado y un cuerpo ensangrentado llegan a su cabeza, el susto es tal que ella se desploma al suelo de un desmayo.

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