Llamar
a la muerte
Los
primeros rayos del sol comienzan a pegar en la ciudad de Cuenca. Al interior de
una casa antigua ubicada en el casco colonial, Juana se despierta para cumplir
sus labores cotidianas en la universidad. Al ingresar al comedor la muchacha
observa que sus padres a más de preparado el desayuno le tienen una sorpresa. ¡Feliz
cumpleaños hija! gritan con gran efusividad Cristina y Pablo, progenitores de
Juana; espero que este día sea el mejor de tu vida dice Cristina, mientras Pablo
le da una caja diciéndole que es su regalo y que lo abra. Con mucho entusiasmo
la muchacha abre la caja y observa un medallón. Cristina le dice que ese
medallón ha pertenecido a la familia durante siglos y que ahora es suyo, Juana
con mucha alegría coge el medallón y se lo cuelga en el cuello, abraza y
agradece a sus padres por tan bonito regalo.
En
uno de los pasillos de la universidad se observa a Juana que camina con su
amiga Vanesa, una de las pocas que tiene ya que ella es muy reservada, de
repente se acercan tres muchachos: Francisco, Roberto y Enrique que a su vez
son compañeros de aula de las jóvenes, quienes
invitan a Vanesa a un concierto que se
va a desarrollar en la noche, en una plaza contigua a la universidad. La
muchacha les agradece por la invitación pero se niega. Juana se queda
observando a Enrique mientras se alejan por el pasillo. Cae la noche en la
ciudad y se observa que una gran cantidad de nubes presagian un aguacero. Juana
se encuentra en su casa, ella esta acostada con un libro en la mano, de repente
se asusta porque escucha un trueno.
Los
tres compañeros de Juana se encuentran disfrutando de un concierto; entre
risas, cervezas y música transcurre la noche, esto mientras comienza a caer una
fuerte lluvia. Juana por su parte se encuentra descansando en su habitación;
los muchachos pasados de copas caminan por una amplia vía. Enrique sigue su
camino por la calle mientras sus dos amigos pasan un puente. La lluvia cae
incesantemente Roberto no puede caminar ya que está totalmente ebrio, Francisco
trata de hacerlo reaccionar, truenos y rayos se escuchan como si el cielo se
fuera a caer. Francisco escucha un sonido mira a su alrededor tratando de
descubrir de donde proviene, a cada instante el sonido se hace fuerte, mira al
cielo ve que pasan volando decenas de cuervos, el aleteo es fuerte como si
tratasen de huir de algo. Francisco observa
una silueta que parece caminar hacia él, a pesar del fuerte ventarrón logra observar a una mujer alta y cubierta el
rostro. La misteriosa mujer se detiene y
de su boca sale un grito muy fuerte y agudo que hace que Francisco se agache tapándose los oídos.
En
ese instante la lluvia deja de caer, Francisco se destapa los oídos, la mujer
como por arte de magia desapareció en ese momento, el muchacho escucha los
frenos de un vehículo y el sonido de un fuerte golpe, las luces se apagan. Las luces de una linterna
alumbran en la oscuridad de la noche, un vehículo destrozado y virado en la
calzada, un poste caído y observamos a Roberto amigo de Francisco tendido en el
suelo ensangrentado.
Amanece,
vemos a Juana que se despierta y que se levanta con dirección al baño, al
mirarse al espejo observa que su cabello está húmedo como si se lo hubiese
mojado, se sigue observando, mira sus pies y se impresiona al ver que están
cubiertos de tierra. En ese instante imágenes de un puente, lluvia, un auto
destrozado y un cuerpo ensangrentado llegan a su cabeza, el susto es tal que
ella se desploma al suelo de un desmayo.
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