domingo, 13 de julio de 2014

El regalo de Sofía


El regalo de Sofía

Santiago maneja su vehículo por la vía a la costa, la noche parece que va a transcurrir sin mayores contratiempos, una luna llena y resplandeciente lo acompaña. Se encuentra cansado de tantas horas de manejo, en pocos segundos arribará a  la famosa “curva de la muerte”, lugar en donde varias personas fallecieron debido a aparatosos accidentes de tránsito. Sus ojos se abren y cierran por el agotamiento, en cuestión de segundos pierde el control de su vehículo al esquivar a un animal que cruza raudo y veloz la carretera. El automotor rueda por una pendiente, Santiago en su desesperación logra lanzarse y caer en unos matorrales, su carro más abajo yace en el río.
El hombre que a sus 30 años de edad jamás había tenido un percance, logra levantarse con un fuerte dolor en la pierna derecha, con una voz entrecortada pide auxilio, sin embargo nadie parece escuchar sus lamentos, en su desesperación logra encontrar en uno de sus bolsillos su celular. El aparato aún funciona a pesar del daño que presenta la pantalla, en vano marca el número de su hermano, para su mala suerte en la zona no existe señal.
El instinto de supervivencia puede más, Santiago comienza a caminar iluminando el lugar con la poca luz que le ofrece su móvil. El tiempo transcurre, la dolencia en su extremidad inferior es intensa, el dolor hace que se desplome, en su mente la idea de que va a morir lo atormenta. Entre despierto y dormido divisa vagamente la sombra de una mujer que parece llevar en sus manos la luz de la salvación, no entiende lo que la muchacha le dice, los golpes y la fiebre hacen que pierda la conciencia.
Santiago se despierta en medio de una habitación, yace acostado puesto unas vendas en la cabeza y piernas. Una muchacha de ojos azules y piel blanca se le acerca diciéndole que tuvo surte de no haberse matado, que beba un poco de un líquido que fue hervido con plantas medicinales del lugar. La joven le comenta que se llama Sofía y que se encuentra en su casa, que debe descansar para recuperar fuerzas. Santiago quiere un teléfono para comunicarse con sus familiares, Sofía le indica que están sin servicio desde hace días por un problema técnico y que su padre salió para la ciudad a comprar las provisiones para la semana y que tardará en llegar.
El hombre vuelve a reaccionar, esta vez ya es de noche, se levanta de la cama en la que estaba acostado y comienza a caminar por la casa. Observa a Sofía en la parte trasera de la casa en frente de una fogata, la saluda al acercarse e inmediatamente le da las gracias por haberlo atendido. La chica le indica que en la mañana lo va acompañar hasta la carretera, que con suerte un buen samaritano de seguro lo llevará a la ciudad.
Santiago le pregunta si no le da miedo quedarse sola en su casa, Sofía le contesta que ya está acostumbrada y que lo que más pavor le da es la soledad del corazón. Ella le cuenta que su prometido perdió la vida en la “curva de la muerte”. Entre lágrimas y  con gran dolor le muestra el anillo de compromiso que su novio le entrego ese día, se recrimina al recordar que no pudo hacer nada para salvarlo.
El hombre toma la mano de Sofía indicándole que contra el destino no se puede hacer nada, le asegura que su enamorado desde el cielo la cuida y protege. Ella se seca sus lágrimas y le regala el anillo, es tajante en decir que es momento de romper con el círculo, que debe de continuar con su camino y que por favor se lleve el obsequio que la tiene atada a los recuerdos. Santiago consuela en su pecho a la mujer guardando en el bolsillo el recuerdo de un gran amor.
A la mañana siguiente y después de tomarse la bebida de hierbas, Sofía y Santiago salen de la casa con rumbo a la carretera, después de caminar una media hora la muchacha le dice que llego el momento de despedirse, que la salida está a unos cuantos pasos. El hombre le da las gracias y le indica que cuando salga de todo esto la vendrá a visitar, ella sonríe y se aleja perdiéndose en medio de los matorrales.
Santiago escucha la voz de alguien, recobra el conocimiento y se da cuenta que es un rescatista que le pregunta cómo se siente, Santiago se levanta y pregunta por la muchacha que lo salvó, pide que le lleven a la casa de Sofía. La persona que lo atiende le indica que se tranquilice ya que sufrió un accidente la noche anterior y que se golpeo la cabeza. Santiago le cuenta al paramédico que estuvo herido y que una muchacha lo atendió en una casa que esta a media hora. El hombre le indica que su mente imaginó todo y que la zona no es poblada. El herido se acuerda de Sofía mientras es llevado en la ambulancia, en su cabeza no cabe la idea de que la chica de ojos azules y piel blanca fue producto de su imaginación, se apresura en buscar en el bolsillo del pantalón el anillo, con asombro se da cuenta que el obsequio de Sofía estaba ahí.






  

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