domingo, 13 de julio de 2014

Añoranza


Añoranza

Añoro la sonrisa que iluminaba lo más profundo de mi ser,
qué no diera para qué las manecillas del reloj giren hacia atrás.
Para en un suspiro reencontrarme con la vida,
una vida envuelta en el más dulce sabor del amor.

Creí que nada opacaría a este inmenso sol,
una historia  que no tenía nada que envidiarle,
al más puro cuento de amor.
Un castillo de hierro que jamás sucumbiría  ni al peor de los desastres.

Un agujero negro salió de la nada, nada me dejó.
Los pedazos de lo que un día fue ilusión,
se esparcieron desgarrando cada fibra de mi ser.
Sentado en una esquina se quedó el dolor,
esperando a alguien que nunca regresó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario